Diseñar nuestro jardín o elegir qué plantas colocaremos en nuestras terrazas o balcones, no es o no debería ser, una simple decisión estética. A través de plantas bien elegidas, maceteros adecuados, un diseño inteligente y un mantenimiento consciente, podemos trasformar ese pequeño espacio exterior de nuestros hogares en un “micropulmón”, que multiplica nuestro bienestar, mejora nuestra salud y beneficia a nuestra ciudad. Se trata de propiciar micro-ecosistemas que mejoren el confort térmico y la calidad del aire y nos ayuden a conectar con la naturaleza.
Por tanto, no es solo “decorar con plantas”, sino tomar decisiones conscientes que, desde nuestro hogar, contribuyan a un gran cambio en el entorno urbano. Una transformación de la que tú puedes ser protagonista.
Vegetación para terrazas y balcones: un microclima a nuestro favor
La vegetación en un balcón o terraza puede cumplir varias funciones claves para nuestro entorno:
- Sombra y reducción de temperatura. Las plantas que cubren parte del suelo, paredes o barandillas pueden reducir la radiación solar directa y la acumulación en los muros, lo que amortigua las oscilaciones térmicas.
- Evaporación/transpiración. Las hojas liberan vapor de agua y esto genera un efecto refrescante, más notable en la ciudad, donde se acumula el calor.
- Filtrado de aire. Aunque mi balcón no va a solucionar los problemas de las emisiones contaminantes, sí puede contribuir a mejorar la calidad del aire, ya que las plantas captan parte de las partículas y aportan oxígeno, mejorando la calidad del entorno cercano.
- Reducción del ruido/refugio visual. El verde ofrece una sensación envolvente, que amortigua el ruido urbano y genera una sensación de refugio o escape, que repercute en nuestro bienestar psicológico.
- Biodiversidad y conexión con la naturaleza. Aunque tan solo sean en unas pocas macetas, disponer de plantas favorece la presencia de insectos polarizadores, pequeñas aves y un vínculo con la vida natural, muy difícil de conseguir en los entornos urbanos.
- Mejora el ánimo y la salud. Estar rodeados de vegetación se asocia con menor estrés y mayor comodidad y sensación de bienestar. Los espacios verdes urbanos fomentan actividades físicas, respiraciones profundas y disfrute de un tiempo libre saludable.
- Adaptación al clima. Los expertos señalan que las infraestructuras verdes urbanas son una de las mejores soluciones basadas en la naturaleza contra las olas de calor, las inundaciones y los efectos del cambio climático.
Por todo ello, una terraza con la vegetación adecuada no es un lujo decorativo, es una inversión en confort, salud y bienestar.

Guía de buenas prácticas para tus terrazas o balcones
Si sigues los siguientes consejos prácticos, sacarás el máximo partido a las plantas de tu terraza o balcón:
1. Selecciona plantas adaptadas al microclima:
- Observa la orientación: sol pleno, media sombra o sombra y elige las plantas más adecuadas para cada caso.
- Para balcones con viento o bastante soleados, opta por especies resistentes. Y si vives en un clima muy caluroso o seco, elige especies que se adapten bien a estas circunstancias sin tener que hacer un gasto excesivo de agua.
- Mezcla: incluye plantas de gran follaje para que den sombra, aromáticas para olor, enredaderas para cubrir barandillas o arbustos pequeños para ser la base del diseño de este espacio.
2. Utiliza contenedores adecuados:
- Macetas suficientemente voluminosas que nos permitan mayor estabilidad térmica y conserven la humedad.
- Un sustrato de calidad con un buen drenaje.
- Ten en cuenta el volumen de la raíz de cada planta pues, cuanta más espacio le des, mejor responderá la planta al calor o a la falta de agua.
3. Diseño de capas y coberturas:
- No consideres solo las macetas individuales. Puedes usar jardineras largas para cubrir las barandillas, plantas colgantes para envolver el espacio, trepadoras para paredes o arbustos medianos.
- Distribuye en altura. Si colocas las diferentes plantas a distintas cotas, aprovecharás mejor el espacio y generarás una sensación envolvente.
- Un diseño bien pensado favorece la ventilación cruzada, especialmente importante en las terrazas de ciudad con poco aire.
4. Agua y mantenimiento inteligente:
- Riega de forma regular, mejor por la mañana o al atardecer para reducir el estrés y aprovechar la humedad residual del sustrato.
- Evita charcos o exceso de agua que pueden generar plagas.
- Aplica abonos suaves y en los momentos indicados para cada fase del crecimiento.
- Para fomentar la biodiversidad, considera utilizar mantillo ligero, pequeños insectos útiles o plantas que atraigan polinizadores.
5. Materiales y elementos complementarios
- Suelo y barandilla. Si están al sol, cubre parte del suelo con gravilla clara o pon una cubierta vegetal, que ayudará a bajar la temperatura.
- Paredes y celosías. Las enredaderas o jardines verticales contribuyen a mejorar la estética y también el microclima.
- Mobiliario y sombra. Integra un pequeño sistema de sombra (toldo, pérgola o vela) para crear una terraza más habitable y confortable.

Como hemos visto, nuestra terraza o balcón puede generar un pequeño microclima pero, además, puede ofrecernos muchos beneficios a nivel personal. Se convierte en un espacio de desconexión en el que conectar con la naturaleza; beneficia nuestra salud física y mental, ya que el contacto con la vegetación reduce el estrés, mejora el ánimo y potencia la creatividad y por si todo esto fuera poco, fomenta hábitos saludables, como el simple cuidado de las plantas o costumbres como desayunar al aire libre o pasar más tiempo en nuestro pequeño “pulmón verde” que en el interior de nuestro hogar.
