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PEQUEÑOS GESTOS DIARIOS QUE REDUCEN TU FACTURA ENERGÉTICA

Con los precios de la energía en máximos históricos y la sostenibilidad convertida en una prioridad para muchos hogares, el ahorro en luz y gas ha dejado de ser una simple opción. Se trata de un compromiso que no requiere de grandes reformas o inversiones millonarias, los pequeños gestos diarios son poderosos y pueden recortar significativamente tus facturas energéticas. Con constancia, hábitos responsables y un poco de planificación, ahorrarás energía y protegerás la salud del planeta y de tu bolsillo…

Hoy te compartimos algunas prácticas sencillas, que tú y los tuyos podéis adoptar desde este mismo momento:

1. Controla la climatización

Uno de los mayores consumos en el hogar proviene de la calefacción y el aire acondicionado. Para recortar este gasto:

  • Procura mantener la temperatura interior en invierno y verano entorno a los 21 grados centígrados. No hace falta que vayas en tirantes por casa en invierno. Con ropa adecuada te sentirás cómodo y no derrocharás energía.
  • Programa el termostato. Si lo bajas por la noche o cuando no estás en casa, notarás un descenso importante del consumo.
  • Mejora el aislamiento. Revisa puertas, ventanas y grietas. Un buen sellado puede evitar pérdidas de calor o de frío y supone una mejora de eficiencia energética con poca inversión.
  • Ventila de forma inteligente. Bastan cinco minutos al día para renovar el aire. Mantener las ventanas abiertas durante horas supone una pérdida térmica innecesaria.

2.Iluminación eficiente

Con algunos cambios simples puedes optimizar el gasto en luz, uno de los más significativos en cualquier hogar:

  • Cambia las bombillas tradicionales por LEDs. Este tipo de bombillas consumen un 80% menos que las incandescentes y tienen una vida útil mucho más larga.
  • Aprovecha al máximo la luz natural. Abre persianas durante el día, ubica tus zonas de trabajo cerca de las ventanas y no enciendas luces innecesarias.
  • Apaga siempre la luz cuando no estés en una estancia.

3. Utiliza tus electrodomésticos con cabeza

Adoptar buenos hábitos con tus electrodomésticos puede marcar la diferencia en el consumo energético de tu hogar.

  • Si has de renovar algún aparato, elige modelos con etiqueta energética alta (A o superior). Consumen menos y permiten ahorrar a largo plazo.
  • Lava la ropa a baja temperatura. Bajar de 60 a 40 grados puede reducir considerablemente tu consumo, pues calentar el agua es lo más costoso.
  • Pon a funcionar el lavavajillas y la lavadora solo cuando estén llenos.
  • Evita el standby. Muchos dispositivos consumen aunque parezcan apagados. Utiliza regletas con interruptor para desconectarlos completamente cuando no estén en uso.
  • Mantén tus electrodomésticos en buen estado. Por ejemplo, descongela el frigorífico regularmente, purga los radiadores y limpia filtros y rejillas.

4. Usa el agua caliente con responsabilidad

El agua caliente sanitaria es otro gran consumidor energético. Aquí tienen algunos hábitos que te ayudarán a ahorrar:

  • Ajusta la temperatura del calentador para evitar que esté demasiado alta, ya que calentar el agua por encima de los necesario es desperdiciar energía.
  • Instala reductores de caudal en grifos y duchas. Así consumes menos agua caliente sin perder confort.
  • Si puedes, considera sistemas más eficientes para el agua caliente, como paneles solares térmicos.

5. Cocina conscientemente

Ahorrar energía en la cocina también es posible:

  • Usa la tapa al cocinar. De este modo se conserva el calor y se reduce la energía necesaria para mantener la cocción.
  • Aprovecha el calor residual del horno o de la vitrocerámica. Puedes utilizarlo para mantener la comida caliente o incluso cocinar algo más si tienes varios paltos.
  • Si cocinas a fuego lento, baja la intensidad del fuego cuando el contenido comience a hervir, ya que no necesitarás tanta temperatura constante.

6. Gestos que se traducen en eficiencia energética

Más allá de todo lo anterior, hay pequeños hábitos fáciles de incorporar, con un impacto real en tu consumo energético:

  • Baja las persianas o cierra cortinas en momentos clave, como al final de la tarde en invierno, para evitar perdidas de calor, o en las horas más cálidas en verano.
  • Desconecta los cargadores cuando no los usas, pues también consumen y no están cargando ningún dispositivo.
  • Se consciente de tu consumo. Revisa tus hábitos y observa que aparatos consumen más, y trata de ajustarlos.

7. Ayudas al ahorro energético

El Sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) del Ministerio para la Transición Ecológica es un buen ejemplo de cómo las inversiones en eficiencia energética tienen un recompensa. Éstas y otras ayudas, a nivel autonómico y europeo, pueden facilitar la transición de tu hogar a un modelo más eficiente. Por ello, si estás pensando hacer una reforma energética importante, consulta todas las ayudas que ofrecen las administraciones públicas.

Y no olvides que, aunque en principio pueden parecer complicadas o supongan una inversión, implementar estos cambios no supone renunciar al confort, pero sí puede reducir el consumo energético de tu casa entre un 20 y 30 por cien.