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DECÁLOGO PARA AHORRAR AGUA EN NUESTROS HOGARES

Como hasta ahora siempre ha sido barata y parecía que nunca nos iba a faltar, poco son los que llevan excesivo cuidado con el agua que consumen o lo que es peor, con la que derrochan. Lo cierto es que en los últimos años su precio no ha dejado de subir de manera directamente proporcional al descenso del caudal de ríos, pantanos y otras reservas.

Por todo ello, el ahorro de agua ya no es una opción, es una obligación. No se trata solo de reducir nuestras facturas sino de comprometernos con el cuidado del planeta.

Un compromiso ineludible que es tan sencillo de cumplir como llevar a la práctica estos diez consejos:

1. Olvídate de los largos baños

Si eres de los pocos que todavía disfruta de largos baños en su bañera, es momento para cambiar de costumbre y dejar este placentero momento para ocasiones excepcionales. Las cifras no dejan lugar a dudas: si una ducha consume un promedio de 60 litros de agua, un baño gasta cerca de 200 litros. Si lo multiplicas por los 365 días del año, habrás consumido 73.000 litros de agua. Así que ya sabes, pásate a la ducha y deja los baños sólo para ocasiones especiales.

2. Duchas más cortas

Ya tenemos claro que entre baño y ducha, no hay duda, sí o sí la segunda. Pero, aunque optemos por ésta, de poco nos servirá si nos damos duchas eternas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una ducha de 10 minutos, durante los cuales nos regodeamos con el agua calentita, podemos llegar a consumir hasta 200 litros de agua. Ten en cuenta que si no dejamos el agua correr, con cinco minutos de consumo de agua tendríamos más que suficiente para estar perfectamente limpios. La OMS recomienda un consumo por ducha de no más de 95 litros, pero el Canal de Isabel II va más allá decantándose por no más de 45 litros.

3. Reutiliza el agua

Habitualmente abrimos el agua y mientras esperamos a que salga caliente la dejamos correr y por tanto, la desperdiciamos. Un sencillo gesto, como poner un cubo o jarra debajo del grifo mientras conseguimos la temperatura deseada, supondría un considerable ahorro, ya que con este agua sobrante podríamos regar nuestra plantas, fregar el suelo o rellenar la cisterna del wáter.

4. Grifos cerrados

Parece una obviedad pero, aunque nos debería doler el corazón cuando vemos correr el agua sin necesidad, son muchos los que no cierran el grifo mientras se enjabonan, se lavan los dientes o se afeitan. Si es tu caso, reflexiona sobre esta cifra: solo dejar correr el agua mientras te cepillas los dientes equivale a 24 litros de agua desperdiciados.

5. Sistemas monomando

Si todavía estás diseñando tu casa y estás a tiempo de elegir, opta siempre por los sistemas monomando. Éstos son mucho más eficientes, ya que obtienen la temperatura deseada del agua mucho más rápidamente. El bimando derrocha mucho más agua al mezclar entre fía y caliente.

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6. Mandos termostáticos

Un paso más allá de los sistemas monomando están los mandos termostáticos. Consiste en un mando que se puede configurar para que el agua salga directamente a la temperatura deseada y no tengamos que derrochar el agua fría. Puede que cuesten un poco más que un grifo normal pero, a la larga, ahorraremos en agua y energía.

7. Calentador cerca

Otra manera de evitar el derroche de agua es situar los calentadores cuanto más cerca posible de los baños. Cuanto menor sea la distancia que el agua tiene que recorrer por las tuberías más rápido te llegará el agua caliente y menos agua gastarás. Y no olvides que la temperatura ideal de un calentador es de 50 o 60 grados. Si aumenta esa temperatura no solo se pueden desarrollar bacterias sino que gastarás más energía y los problemas con la cal se multiplicarán.

8. Reduce la capacidad de la cisterna

Si tu cisterna no tiene la posibilidad de utilizar más o menos agua, un sencillo truco te puede ayudar a reducir su capacidad. Simplemente colocando una botella de agua de dos litros llena dentro de la cisterna, reducirás en esos dos litros el flujo de agua que utilizamos cada vez que tiramos de la cadena.

9. Reduce el caudal

Cierto es que a todos nos gusta ducharnos con un potente chorro, pero esto no solo es innecesario sino que eleva el consumo de agua de forma exponencial. Si instalas cabezales eficientes y aireadores podrás llegar a reducir el consumo en un 50%, sin que tu ducha sea menos placentera. Estos dispositivos son económicos y fáciles de colocar. Al mezclar agua y aire reducen la cantidad de agua que sale por el grifo sin que tengamos sensación de menor cantidad.

10. Atención a las fugas

Muchas veces, a pesar de llevar cuidado con el consumo y cumplir religiosamente con todas las precauciones para no derrochar agua, la factura sigue siendo desproporcionada. Ante esta situación ¡mucha atención! es más que posible que tengas alguna fuga. Para comprobarlo, lee el contador del agua por la noche y repite la lectura por la mañana. Si entre una y otra operación no has utilizado los grifos ni los electrodomésticos pero el contador detecta que se ha consumido agua, no hay duda, tienes una fuga. Puede ser un grifo que gotea un poco, una cisterna que se sale o alguna humedad. Revisa bien toda tu casa y detéctalo para no seguir desperdiciando agua.