La aerotermia se ha convertido en una de las soluciones energéticas más atractivas para la obra nueva. Su combinación de eficiencia, sostenibilidad y ahorro económico la posiciona como una tecnología clave en el presente y el futuro de la edificación residencial. En un contexto marcado por el encarecimiento de la energía, las exigencias normativas y la creciente conciencia medioambiental, apostar por la aerotermia en una vivienda de nueva construcción no es solo una opción moderna sino también la garantía de unos hogares respetuosos con nuestro entorno y garantes de una mejor calidad de vida.
¿Qué es la aerotermia?
La aerotermia es una tecnología que aprovecha la energía contenida en el aire exterior para producir calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria (ACS). Funciona mediante una bomba de calor que extrae hasta un 75% de la energía del aire, utilizando únicamente un pequeño porcentaje de electricidad para su funcionamiento. Esto la convierte en una fuente de energía renovable reconocida por la normativa europea, con numerosos beneficios:
Alta eficiencia energética desde el diseño
Uno de los principales beneficios de la aerotermia es que puede integrarse desde la fase de diseño del proyecto. Esto permite optimizar el sistema desde el inicio, combinándolo con soluciones como el suelo radiante, radiadores de alta eficiencia o fancoils de baja temperatura. El resultado es una vivienda con una demanda energética muy reducida y un rendimiento óptimo durante todo el año.
La aerotermia destaca por sus elevados coeficientes de rendimiento. Estos coeficientes indican cuánta energía teórica se obtiene por dada kWh eléctrico consumido. En condiciones normales, estos valores pueden superar el 4, lo que significa que por cada unidad de electricidad se generan cuatro unidades de energía útil.

Ahorro económico a medio y largo plazo
Aunque la inversión inicial de un sistema de aerotermia puede ser superior a la de sistemas tradicionales como las calderas de gas, el ahorro en consumo energético compensa ampliamente este coste con el paso del tiempo. En viviendas de obra nueva bien aisladas, el gasto en climatización y ACS puede reducirse entre un 40 y un 70%.
Además, al no depender de combustibles fósiles, se eliminan gastos asociados al gas, como inspecciones obligatorias, acometidas o variaciones en el precio del combustible. Esto aporta estabilidad económica y mayor control sobre los costes energéticos del hogar.
Cumplimiento normativo y revalorización de la vivienda
La aerotermia facilita el cumplimento del Código Técnico de la Edificación (CTE) y de las exigencias en materia de energías renovables y eficiencia energética. En muchos casos, permite alcanzar calificaciones energéticas A o A+, algo cada vez más valorado por compradores e inversores. Una vivienda de obra nueva equipada con aerotermia no solo consume menos, sino que también se revaloriza en el mercado inmobiliario. La eficiencia energética es un factor decisivo para muchos compradores, que buscan hogares más sostenibles, confortables y con menos gastos fijos

Confort térmico durante todo el año
Otro aspecto clave es el alto nivel de confort que ofrece la aerotermia. Un único sistema permite cubrir calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente durante todo el año. Además, la temperatura se mantiene estable y homogénea, evitando picos de calor o frío.
Cuando se combina con suelo radiante-refrescante, el confort aumenta aún más, ya que el calor o el frío se distribuyen de forma uniforme desde el suelo, sin corrientes de aire ni ruidos. Por otra parte, al trabajar a baja temperatura, el sistema es más eficiente y duradero.
Energía limpia y reducción de emisiones
Desde el punto de vista medioambiental, la aerotermia es una solución claramente ventajosa. Al utilizar una fuente renovable como el aire, reduce de forma significativa las emisiones contaminantes a la atmósfera en comparación con los sistemas tradicionales. En un edificio de obra nueva, esto contribuye a la descarbonización del parque residencial y al cumplimiento de los objetivos para la protección del medioambiente.
Si además se combina con instalaciones de autoconsumo fotovoltaico, la vivienda puede alcanzar niveles muy altos de autosuficiencia energética, reduciendo aún más su impacto ambiental y su dependencia de la red eléctrica.
