Hipoteca a tipo fijo, variable, variable con cuota fija, mixta… son algunos de los tipos de hipoteca que ofrecen los bancos en España. Cuál de ellas elegir es el gran dilema que surge a todo aquel que va a firmar una con el banco, todo ello después de haber encontrado la casa deseada. Hay que decidir si se elige un crédito en el que siempre se va a pagar lo mismo, aunque el interés en principio sea más elevado,  o uno de entrada más barato pero sujeto a las oscilaciones del euríbor a un año, referencia indiscutible en las hipotecas a tipo variable.

El dilema no es nuevo ni casual, por eso te traemos las ventajas e inconvenientes de cada una, para que no te equivoques en una de las decisiones más importantes de tu vida.

Hipoteca a tipo fijo

Todos los bancos coinciden en que la hipoteca a tipo fijo tiene el atractivo de dar estabilidad al pago de la cuota, que queda a resguardo de la volatilidad del mercado y otorga a su titular una total certeza sobre lo que se pagará durante toda la vida del préstamo.

Pros

La cuota se mantiene estable y sin sorpresas. Las subidas y bajadas de los tipos de interés no afectan a tu hipoteca. Es más sencillo calcular los gastos fijos y gestionar la economía familiar.

Contras

El plazo de amortización es más corto: tienes menos tiempo para pagar la vivienda. Las comisiones por amortización parcial y total son bastante altas. Por eso, saldar la deuda con la entidad antes de tiempo supondrá un gasto extra elevado.

“Para que una hipoteca a tipo fijo sea rentable en una media de duración superior a los 20 años, el euríbor tiene que situarse muy por encima del 2% y de forma sostenida”, confirman los expertos del sector financiero.

Hipoteca a tipo variable

El interés del préstamo varía en relación al euribor y a otros indicadores macroeconómicos. En la mayoría de los préstamos a interés variable se establece un plazo inicial (el primer año o los primeros seis meses) en que el interés es fijo. Tenemos que tener en cuenta que, casi siempre, ese interés del primer año es mayor que el variable que resultaría de aplicar a partir del segundo año.

Pros

Los tipos de interés pueden bajar y reducir tu cuota en el momento de la revisión. El plazo de amortización es más largo: de 20, 30 o 40 años. Las comisiones suelen ser más reducidas o incluso nulas. El ritmo de amortización del crédito es más rápido que en la fija, algo que tiene mucho peso a la hora de contratar una hipoteca.

Contras

Existe el riesgo de que tu cuota aumente con la subida de los tipos de interés. Se debe prestar atención al diferencial, que define el interés de tu hipoteca junto con el índice de referencia. También a las vinculaciones y cláusulas aceptadas al firmar el contrato.

Hipoteca de cuota fija

Este tipo de hipoteca no es tan común como las dos anteriores, por lo que tiene menos adeptos.

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Comparte las mismas ventajas con la de tipo fijo, nombradas anteriormente. Pero hay un aspecto que las diferencia, el plazo de amortización, que se alargará o acortará en función de la evolución de los índices de referencia (un mercado al alza extenderá el plazo, un mercado a la baja lo reducirá).

Contras

Desconoces durante cuánto tiempo concreto pagarás la hipoteca. También se desembolsa una cantidad mayor por el mismo dinero prestado. Y otro factor a tener en cuenta son las altas comisiones que se pagan por realizar cualquier cambio o gestión.

Hipoteca de cuota mixta

La hipoteca mixta combina el funcionamiento de la hipoteca fija y la variable, aunque en la práctica se comporta como una hipoteca variable. Por ejemplo, una hipoteca mixta podría tener un tipo de interés fijo durante los primeros 10 años, y el resto del préstamo tendría aplicado un interés variable en función del euríbor.

Pros

Puede que tus cuotas se rijan por un interés fijo cuando los índices de referencia están al alza. Además, el plazo de amortización es más largo, parecido al de las hipotecas de tipo variable, unos 30 años.

Contras

No saldrás beneficiado si el mercado marca tipos mínimos y tus cuotas se rigen por un interés fijo. Otro factor negativo, sobre todo para los jóvenes, es la necesidad de un gran número de avales; el compromiso exigido con esta clase de préstamos es bastante fuerte.

Sabemos que, incluso conociendo los pros y contras de cada hipoteca, la decisión es complicada. El objetivo final de tener la casa de tus sueños bien vale informarse detenidamente sobre cuál es la que más te conviene, consultando con experto.

En todo este proceso hay una noticia buena y es que desde Grupo Firmus hay una decisión que te ponemos fácil, la de escoger tu nuevo hogar, porque sabes que con cualquiera de las posibilidades de nuestros residenciales acertarás.